10 consejos para visitar el Museo del Louvre con niños (París)

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Cuando planeamos nuestra escapada a París el verano pasado, sabíamos que uno de los lugares imprescindibles a visitar en la ciudad, en los escasos dos días que íbamos a estar, era el Museo del Louvre. La idea de estar en París con los niños e irnos sin que ellos descubriesen semejante Museo ni se nos pasaba por la cabeza.

Sin embargo, visitar un Museo de las características del Museo del Louvre con niños, no es fácil. Sus enormes dimensiones, la gran cantidad de obras expuestas, la enorme cantidad de visitantes que normalmente pasean por él…hacen que ya para un adulto resulte difícil completar una jornada entera en él. Igualmente un niño, bajo mi punto de vista, es incapaz de resistir toda una jornada sin acabar exhausto.

Eso no significa que debamos dejarlos sin disfrutar de lo que el Louvre implica, sino que debemos preparar la visita y por supuesto hacernos a la idea de que es imposible verlo todo (ojo, si fueseis sin niños probablemente tampoco lo veríais). En nuestro caso, por la edad que tenían, nuestro objetivo era que tuviesen un primer contacto con iconos del arte y la historia mundial. Queríamos que los descubriesen frente a frente para que vieran que son reales. Y que pensaran cuál era la primera sensación que tenían al verlos.

Por tanto, y tras vivir la experiencia en carnes propias el pasado mes de Agosto, os dejo mis recomendaciones para descubrir en el Museo del Louvre con niños (bajo mi punto de vista) y si vais por primera vez.

CONSEJOS PARA VISITAR EL MUSEO DEL LOUVRE CON NIÑOS

1- Preparar la visita al Museo del Louvre través de su web.

Es muy importante que previo a tu llegada des un paseo por la página web del Museo. Allí encontrarás toda la información para preparar tu visita y podrás dar un repaso a las diferentes secciones del Museo. Puedes además descargarte el plano en castellano de todo el recinto. Si vas con carrito quizás te resulte útil la versión del plano que existe para visitantes con problemas de movilidad, en el que aparecen señalizados todos los ascensores y los accesos para sillas de ruedas. Estos mapas los proporcionan en los mostradores de información que encontrarás justo debajo de la pirámide.

Si no vas con carrito, pero tus peques se cansan y bien te gustaría tener uno, el Museo pone a disposición de los visitantes el uso de carritos y porta bebés de forma gratuita, tan solo con la presentación del documento de identificación. Para ello, también debes dirigirte al mostrador de información ubicado bajo la pirámide.

Respecto a las entradas, si las compras online te evitarás colas a la hora de comprarlas in situ (lo cual si vais con niños se agradece mucho).  El acceso al Museo del Louvre tiene varias entradas y la entrada principal de acceso por la Pirámide famosa es la que más les gusta a los peques (es la más llamativa). Sin embargo, es la más popular y es la que puede tener más cola. Pero no os quedéis con las ganas de acceder por ella…solo elegid bien la hora de llegada para evitar colas excesivas. Suelen funcionar bien a primera hora de la mañana o sobre las 16:00 (o quizás un poco antes).

Los menores de 18 años entran gratis, así como los menores de 25 años que sean de la Unión Europea. ¡Una gran ventaja!.

2- Divertirse desde antes de entrar en el Museo.

La visita al Museo tiene que ser divertida para que los peques la vivan con alegría. Para ello, es muy importante generarles expectativas desde antes de ir. Háblales del Museo y de lo que van a ver. Si relacionan ya algo de lo que han visto en clase con algo de lo que van a ver en el Museo es incluso mejor.

Y por supuesto, si entras por el acceso de la pirámide….¡diviértete también!. Juega con las proporciones y perspectivas y hazte alguna de las típicas fotos con ella. Bueno, alguna de las típicas o… ¡¡¡algunas de las que a vosotros se os ocurran!!!

Los niños disfrutan mucho con este tipo de juegos, así que no tengas prisa por ellos. A nosotros nos funciona muy bien. Risas aseguradas. No tengas miedo a hacer “estas cosas típicas”.

3- Seguir el itinerario especialmente diseñado para los niños.

Con la ayuda de una audioguía en una Nintendo 3 DS, el Museo ha diseñado un itinerario especialmente pensando para los más pequeños por la zona de Egipto. Consiste en ir recorriendo esta zona, siguiendo las indicaciones que nos va dando la Nintendo, escuchando sus historias y haciendo paradas para resolver juegos y acertijos. Cada niño puede coger una nintendo (se alquilan también en el interior del Museo previo a la entrada) y seguir las indicaciones. El recorrido dura unos 90 minutos.

Nosotros las usamos y la experiencia fue buena. Aunque yo al principio tenía mis dudas, porque me daba la sensación de que los niños iban a estar más tiempo mirando “las maquinitas” que las obras del Museo, al final tengo que reconocer que gracias a ellas se fijaron en muchos más detalles de lo que probablemente hubiesen hecho si hubiésemos hecho nosotros solos el recorrido. El itinerario está planteado de forma que los niños deben ir acertando juegos y preguntas de lo que ven en diversas vitrinas y espacios del museo, y a mis peques les resultó muy divertido.

A modo de recomendación y si optáis por esta forma de recorrer la zona egipcia, tomaros el tiempo que necesitéis para ubicaros y entender como funciona el itinerario antes de ponerse en marcha. Nosotros tardamos un poco en coger la dinámica y nos resultó difícil de seguir al principio. Eso sí, para niños muy pequeños no lo recomiendo, ya que el sistema funciona con un sistema de localización y tiempos que un niño pequeño le resultaría complicado de entender y seguir. Los míos tenían 6 y 8 años y les fue muy bien.

4- Recorrer la Zona del Antiguo Egipto.

Es una de las zonas más espectaculares y que más van a llamar la atención de los niños. Tanto si haces el recorrido con la audioguía-Nintendo, como si la haces sin ella, no debes perderte esta zona al ir con los peques.

Sarcófagos, jeroglíficos, caras de esfinges, templos y esa famosa figura de El Escriba Sentado…¡Todo es Impresionante!.

Sin embargo, nosotros teníamos una motivación clara: las momias. Mis peques llevaban esperando ver momias “de verdad” desde que le hablamos del Museo. ¡Querían a toda costa estar frente a frente una de ellas!. Es una magnífica oportunidad para descubrir esta civilización tanto si ya habéis hablado de ella en casa, o en el cole, como si es la primera vez que la descubren.

5- Descubrir la Antigua Grecia mientras paseas.

La zona dedicada a Grecia era otra de las que queríamos visitar, aunque a partir de aquí fuimos ya directos a las obras que queríamos descubrir. Y es que había dos cosas que llevábamos apuntadas en nuestra lista:

  • Saludar a la Venus de Milo. La joya descubierta en Milo les gustó mucho, y les suscitó muchas preguntas.
  • Sentirnos pequeñitos ante La Victoria de Samotracia, otro de los imprescindibles en la zona dedicada a Grecia e icono indiscutible de la Grecia clásica. Con sus casi 6 m de altura, la Diosa de la Victoria se levanta imponente ante ti cuando la miras, sobre la proa de un barco.

De aquí como extra además, nos llevamos El Beso de Cupido y Psique.

6- Aprender a sonreir como La Gioconda.

Porque ir al Museo del Louvre con niños y no pasar a saludar a esta señora…¡es una barbaridad!. Eso sí, hay que ir preparado para la muchedumbre de personas que se agolpan habitualmente frente a ella. Hay que armarse de un poco de paciencia. Además, si visitas el Museo en Agosto como nosotros aún peor.

Sí. Este es el océano de personas que hay que cruzar para llegar a La Gioconda

Aún así, conseguimos encontrar un momento en el que la muchedumbre se relajó y pudimos verla desde muy cerquita (lo máximo que la seguridad te permite). ¡Y pudimos ensayar su sonrisa!. Fue muy divertido porque mis dos peques tuvieron la misma impresión…¡se la imaginaban más grande!. Y es curioso porque cuando yo la vi por primera vez hace muchos años…me pasó igual.

Con paciencia y esperando que todos se vayan…

7- Perderse por el Museo, hasta que el cuerpo aguante.

¿Has cubierto los objetivos que llevabas? Piérdete un poco. Lo mejor es que sean los propios peques los que dirijan, en función de lo que vaya despertando su curiosidad. Nada mejor como ir descubriendo por interés. No os preocupéis si tenéis la sensación de que os dejáis muchas cosas por ver. Lo más importante para la primera vez es que la experiencia sea buena, y que se disfrute. En cuanto las primeras señales de cansancio aparezcan, párate y daos un respiro en una cafetería o bien incluso, abandonad la visita.

8- Tomar algo en las cafeterías del Museo.

Como ya os he dicho antes, es una magnífica opción cuando veáis que el cansancio asoma. Algo fresco, o algo de picar para subir el azúcar siempre viene bien. Por cierto, no os lo he dicho pero al Museo se puede entrar comida sin problema. Así que no lo dudéis y llevad algo para reponer las fuerzas durante vuestra visita.

9 – Comprar un regalo para llevarse un trocito del Museo a casa.

Y es que la tienda de recuerdos del Museo del Louvre es FANTÁSTICA. Y la sección para los niños, alucinante. Tienes todo tipo de regalos, juegos, libros, etc. ¡una maravilla!. Si los peques están cansados, en cuanto entréis por la puerta y le ofrezcáis la posibilidad de escoger un artículo alucinarán. Eso sí, os recomendaría que fuese algo relacionado directamente con el Museo o con alguna de las obras que allí se encuentran, para que el recuerdo de la visita sea más real.

Nosotros escogimos un libro muy chulo, basado en el típico juego de encontrar las diferencias entre varias versiones de diferentes obras del Museo. Por ejemplo, te dan dos imágenes del cuadro de la Gioconda y debes encontrar las diferencias entre las dos imágenes. Cada imagen va acompañada del título del cuadro y del nombre de su autor. Chulísimo.

10- Salir del Museo por los Jardines de las Tullerias.

Y es que no hay mejor zona para recorrer con los peques que estos jardines. Allí pueden correr, sentarse, podéis hacer un picnic, o simplemente descansar. Fuentes con patos que comen de tu mano y preciosas vistas. Más adelante encontrarás toda una serie de atracciones en las que a los niños se les pondrán los ojos como platos, empezando por magníficas norias.

Sé que puede quedar muy pobre esta relación de puntos, debido a la inmensidad e importancia del Museo del Louvre, pero nuestra experiencia fue muy buena siguiendo estos puntos, y por tanto, salimos muy satisfechos. Quizás en una próxima visita podamos continuar descubriendo todas las riquezas de este magnífico lugar.

¿Cómo fue vuestra experiencia visitando el Museo del Louvre con niños?


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Hay 2 comentarios

  1. Escrito por Maria jose Planelles el 21 Junio, 2017

    Un post fantástico!! Me hubiese venido genial leerlo antes de ir el año pasado. Jejejeje
    Yo incluiría una cosa más. Si los peques son muy peques… Nada de carrito. Mucho mejor un portabebés. El museo es muy laberíntico y encontrar los ascensores que nos llevasen a la zona que queríamos fue toda una aventura. Y, aun así, había zonas que habia que ir por escaleras sí o sí. 🙂

    Un besote!!!!

    • Escrito por Bienvenidos a Lilliput el 21 Junio, 2017

      ¡Totalmente de acuerdo! Mucho mejor mochila porta bebés. Gracias por la puntualización. El Museo es muy grande y es cierto que muchas veces como te descuides acabas perdido! Hay que prestar especial atención a la ubicación. Un beso bien grande M.José!!!!

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