Visitando en Figueres el Teatro Museo de Dalí con niños

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Cuando les dijimos a mis hijos que en esas vacaciones en la Costa Brava iríamos a visitar la Teatro-Museo de Dalí, no se imaginaban lo que estaban a punto de descubrir. Y es que los museos que habíamos visitado hasta la fecha no se parecían en nada a esta obra gigante surrealista inmersa en medio de la ciudad de Figueres (Gerona), ciudad natal del artista.

Este museo resulta ser uno de los más visitados de España, y a él llega público de todo el mundo deseando zambullirse en el mundo loco y surrealista de Salvador Dalí. Este edificio está dentro de la ruta llamada el triángulo de Dalí, junto a la Casa Museo Castillo Gala Dalí en Púbol, y la Casa de Dalí en Portlligat, en Cadaqués. Un triángulo ubicado en Gerona, en plena Costa Brava, desde donde el artista muestra al mundo su extravagante universo.

El Teatro – Museo de Dalí está dedicado a su amada Gala (bueno, como la gran mayoría de su obra) y con la entrada además, podréis acceder gratuitamente a una sala colindante donde se encuentra una maravillosa exposición de la colección de las joyas de Dalí. Merece la pena visitarla, encontrarse frente a frente con semejantes piezas es increíble.

Visitar el Teatro Museo de Dalí no te deja indiferente. Y si además, la visita la haces con niños, os aseguro que se sorprenderán en cada paso que den. Para mí, es uno de los lugares imprescindibles para descubrir con los peques cuando estéis en la zona. La experiencia fue magnífica.

Fresco en el techo que representa la ascensión de Gala y Dalí

La visita se puede hacer en 1,5 – 2 h (depende del ritmo que llevéis) y aunque hay expuestas más de 1500 obras de todo tipo (cuadros, esculturas, hologramas, fotografías, etc.) os aseguro que no se hace pesado y que los niños lo recorren muy bien. A nosotros nos dejaron entrar un par de botellas de agua que llevábamos y está permitido hacer fotografías en todo el recinto.

Una vez más, y basándome en mi experiencia personal, me gustaría dejaros algunas recomendaciones y comentarios a tener en cuenta si visitáis este curioso Museo con niños. Porque desde que pongáis un pie en él…agarraos bien que vienen curvas. Curvas surrealistas que os dejarán con la boca abierta.

RECOMENDACIONES PARA VISITAR EN FIGUERES EL TEATRO – MUSEO DE DALÍ CON NIÑOS

1- Háblales a los peques de Dalí y del Teatro – Museo.

En mi caso, mis peques no sabían quien era Dalí, y antes de ir paseamos un poco por Internet y descubrimos algunas cosas. Esta técnica de “información previa” la suelo utilizar bastante para prepararlos para ciertos lugares, con el objetivo de que aprovechen mucho mejor la visita. ¡Y me funciona genial!.

Además de la personalidad única del artista, les mencioné algunos detalles como que había nacido en Figueres y que por eso su museo estaba allí, así como la historia del edificio: antiguo teatro de la ciudad que da la casualidad de que fue el lugar donde Dalí hizo su primera exposición y que fue destruido en un incendio.

Mural gigante en lo que era el escenario

En realidad se trata de ponerles un poco en contexto de lo que van a ver, aunque ya os digo que por mucho que se imaginen, la realidad superará con creces a la imaginación.

2- Compra las entradas por Internet, así evitarás las colas.

Cosa que no hicimos nosotros. El Museo suele estar casi siempre con mucha gente (especialmente en verano) y las colas de acceso suelen ser largas. Nosotros lo visitamos a final de junio, aunque la cola no fue excesiva y además, avanzaba rápido.

3- Presta atención al exterior del Teatro – Museo.

Porque le exterior ya es un avance de lo que descubriréis. Un edificio de color rojo, que más que un teatro parece un pequeño castillo con torres incluidas, decorado con unas especie de panecillos y coronado por…¡HUEVOS!. Sí, huevos. Es lo primero que verán los niños y tras lo cual tendrán unas ganas locas de entrar y descubrir que es lo que se esconde en su interior.

4-  Circulad libremente por el Teatro – Museo. Y sin prisa.

Hay un itinerario “establecido” a modo de guía para que os aseguréis que no os perdéis nada, pero en realidad nos recomiendan que lo recorráis libremente. No importa si no seguís el camino indicado.

El Museo está en realidad estructurado en 3 partes diferentes: las partes centrales de lo que fue el antiguo teatro incendiado, formado por un patio central (lo que antes era el patio de butacas) y la zona del escenario; una serie de salas alrededor donde se distribuyen las diferentes obras de Dalí; y el Museo de las Joyas de Dalí, ubicado en unas salas contiguas y con acceso por separado al del Teatro propiamente dicho.

El recorrido comienza en el gran patio central, alrededor del cual se articulan dos plantas más con todas las obras. Como el itinerario es circular, lo recorreréis sin pérdida. Dejaros llevar e ir descubriendo las locuras a cada paso. Despacio y sin prisa.

5- Entrad por la puerta grande: el patio de butacas y el “Cadillac lluvioso”.

El acceso es espectacular. Lo primero que os podréis encontrar es un patio central circular, rodeado de una especies de muñecos-òscars en las paredes en diferentes posiciones y en cuyo punto central hay un espectacular Cadillac.

Justo encima del Cadillac, en el capó se encuentra una escultura de una enorme figura femenina. Encima del Cadillac, una barca boca abajo con gotas gigantes que parecen caer sobre la composición terminan de formar el conjunto. El Cadillac fue un regalo de Dalí a Gala y es un modelo exclusivo del que solo existen 6 en el mundo.

Según parece el Cadillac dispone de un mecanismo en el que si le echas una moneda…¡llueve en su interior!. Nosotros no terminamos de ver cómo hacerlo por más vueltas que le dimos y más que nos asomamos adentro. Pero no está de más que lo intentéis vosotros y luego nos lo contéis.

6- Enséñales a fijarse en los detalles. Todo el Teatro – Museo está lleno.

Sea cuadro, dibujo, pintura, escultura, fotografía u holograma, está lleno de detalles. Quizás una buena idea es dejarles a los peques una cámara de fotos para que vayan fotografiando todo aquello que les llame la atención, o bien una libreta pequeña para que vayan apuntando o podáis utilizarla para plantear algún tipo de Gymkana o juego en el museo. ¡Son increíbles las posibilidades!

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7- Disfrutad de cerca y de lejos las obras de Dalí.

Muchas de las obras de Dalí son totalmente diferentes si las veis de cerca o de lejos. Desde el retrato de Lincoln en la zona del escenario, a muchas otras en las que cuando os alejéis, una serie de composiciones o figuras radicalmente diferentes aparecerán en la distancia. Los niños alucinarán.

En el centro del cuadro: Gala mirando al mar que se transforma a lo lejos en la cara de Lincoln

8- No os perdáis la habitación que en realidad es la cara de Mae West.

Ésta es una de las composiciones estrellas del Teatro Museo. Se trata de una habitación formada por un curioso sofá en forma de labios rojos, con unos cuadros estratégicamente situados, una chimenea y una peluca gigante y dispuesta en el lugar adecuado para que, una vez te coloques en el punto exacto lo que vean tus ojos sean el rostro de Mae West.

Para ver como esta habitación se transforma en el rostro de la actriz, hay que subir a unas pequeñas escaleras y mirar a través de un cristal curvo. Ni que decir que es de las salas más concurridas y que tendréis que esperar la correspondiente cola para poder mirar apenas unos segundos por el cristal. Pero a los peques, les encantó.

9- Imitando a Dalí y a su bigote.

Uno de los momentos más divertidos es la sala en la que os encontraréis con una colección de fotografías de Dalí y de su bigote. Diferentes posturas, diferentes expresiones en su cara y diferentes posiciones en su bigote, harán reir a los más pequeños. Sin pensarlo siquiera os encontraréis todos imitando las diferentes expresiones de las fotografías. ¡Os aseguro que no se les olvidarán cómo era la cara de Dalí!.

10- Pasa por la tienda del Museo. Merece la pena llevarse un recuerdo.

Al final del Teatro Museo os encontraréis con la típica tienda de regalos. Después de una experiencia tan increíble no podéis iros a casa sin comprar algún artículo. Algo que os ayude a mantener el recuerdo y la sensación de locura extraordinaria que os invadirá. En nuestro caso nos hicimos con una colección de 5 puzzles de algunos de los cuadros de Dalí y un divertido cuaderno de dibujo en el que en cada hoja había que transformar el objeto dibujado en otro diferente (una buena forma de ejercitar la imaginación y de intentar “pensar como Dalí”.

10+1 Invita a tus hijos a hacer composiciones “al estilo Dalí” una vez estéis ya en casa.

Una de las cosas que más curiosa me ha resultado tras la visita al Museo de Dalí ha sido (aparte de que mis hijos ahora saben quien es Dalí y qué tipo de obras hacía) como transforman sus propias creaciones en “creaciones de Dalí”. Solo tengo que invitarles a que dibujen como si fuesen Dalí para que las creaciones más locas y asombrosas salgan de sus lápices. ¡Y a mí me parece increíble como una sola visita ha podido marcarles tanto!. Se han hecho una idea bastante clara en sus cabezas de qué es el surrealismo.

Os puedo asegurar que tras la visita al Teatro Museo de Dalí, su percepción de lo que era un museo ha cambiado radicalmente.

¿Y vosotros? ¿Habéis visitado también el Teatro Museo de Dalí con niños?

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Hay 2 comentarios

  1. Escrito por Marta Santamarina Linera el 9 Febrero, 2017

    Deseando ir en familia!!!!!! me has convencido! mi niño está estudiando cosas de Dalí este año en el cole y seguro que le encantará! preciosa recomendación!

    • Escrito por Bienvenidos a Lilliput el 9 Febrero, 2017

      La verdad que no es para nada un museo “al uso”. Mis peques lo recorrieron alucinados y de vez en cuando en casa, juegan a pintar “cuadros de Dalí”. Lo que es cierto, es que no te deja indiferente. ¡Muy recomendable! Un abrazo Marta!!! Deseando volver a verte!

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